Nombre científico: Lavandula stoechas L. De la familia de las Labiadas (Lamiaceae).

Sinónimos: cantahueso, tomillo borriquero, flor del señor.

Descripción: el cantueso forma una mata muy ramosa que puede crecer hasta un metro de altura, con las ramitas del año de color verde blanquecino y con muchas hojas, las cuales tienen ese mismo color en ambas caras, y son estrechas y enfrentadas. Las flores se recogen en un ramillete terminal que parece una pequeña piña, de cuatro caras, y con una filita de  pequeñitas flores en cada arista. Encima de cada cabezuela de flores hay un penacho estéril de color morado, que puede parecer la flor pero sólo sirve para atraer a los insectos y para que todos podamos reconocer fácilmente la planta. Las flores tienen los pétalos colocados en forma bilabiada, lo cual agradecen las abejas que, posándose en el labio de abajo, meten la cabeza y obtienen néctar con su lengua. Esta morfología floral es muy típica en plantas melíferas de esta familia. Esto, sumado al agradable olor que desprenden las plantas aromáticas, convierte a la familia de las labiadas en la de mayor reclamo en primavera por parte de las abejas. El cantueso desprende un olor fuerte, canforáceo, parecido al de sus hermanas la alhucema y la alhucemilla.

Se cría: en matorrales y terrenos ácidos, ya sean laderas o claritos de bosque. Su hábitat favorito son las laderas pedregosas, aunque también crecen sobre arenas. De 0 hasta 1000 m de altitud. En la península es muy abundante, pero se enrarece en zonas sin clima mediterráneo (cornisa cantábrica).

Floración y miel de cantueso: primaveral, a partir del mes de marzo. La miel, que se cosecha a principios de verano, es de color blanco-ámbar extra claro. Tiene aroma floral tenue, poco intenso, poco persistente, a veces con ligerísimas notas alcanforadas. El gusto es dulce, en algunos casos con ligeras notas ácidas. Cristalización lenta, frecuentemente iniciándose en el fondo y subiendo en forma de constelación, nube de microcristales opacos. Su principal propiedad es la de antiséptica.

Etnobotánica

Los apicultores han hecho siempre uso del cantueso, debido a la virtud que tiene para atraer abejas, se restregaba la planta con vinagre en colmenas vacías con ánimo de que se instalara dentro un nuevo enjambre proveniente de la vida silvestre. El vinagre se usaba para que el olor del cantueso no se evaporara tan fácilmente y durara más tiempo impregnado en la madera o el corcho. Aún hoy día sirve el cantueso como reclamo caza-enjambres.

Se recolecta normalmente por su fragancia olorosa, rica en aceite esencial, y la belleza de sus flores moradas bracteadas, aunque normalmente no se utiliza más que como flor de día en ramos siempre copiosos. Su denominación en algunos lugares como flor del señor obedece a su utilización como adorno floral durante las procesiones de las figuras religiosas. Igualmente, al paso de los santos, es muy frecuente arrojar pequeños manojos o flores desmenuzadas del cantueso, que adornan el paseo de la imagen divina. Este uso ceremonial de esta planta se mantiene en la actualidad, sobre todo en Almería en el día del Corpus.

El cantueso se usa poco en medicina casera, si acaso como digestivo, estimulante y antiespasmódico. En forma de tisana combate los cólicos, los flatos y las indigestiones. Al exterior, también en forma de tisana, se emplea contra el reumatismo, si bien es más eficaz el alcohol o espíritu de cantueso. Éste se prepara con alcohol fuerte, de 90º ó 95º, al que se añade esencia de cantueso o espliego, en proporción de 30 gramos por litro. Si se considera demasiado fuerte, puede rebajarse el alcohol con 250 mL de agua; se deja un par de días la mezcla, se filtra con papel y se guarda en frascos bien tapados a oscuras.

También puede prepararse en casa una tintura de flores cantueso, con alcohol de 95º y las flores secas pero recientes, en las proporciones que se quiera; por ejemplo, 250 g de aquéllas y 1 litro de alcohol. Se deja 10 días para que se mezcle bien y luego se cuela o se filtra. Es un líquido de color subido, muy aromático, que sirve para fricciones; pero cuidado, ya que mancha la piel y la ropa, al no haber realizado la destilación.

La infusión se prepara con 30 g de sumidades floridas y 1 litro de agua; se pone en un cacharro nuevo o bien limpio, con su tapadera; y se echan las flores al agua hasta que hierve, se tapa el recipiente y se retira del fuego. Luego se cuela o, simplemente, se decanta. De esta infusión, preparada en menor cantidad, se toma una taza después de las comidas, como digestiva y estimulante.

Esta misma infusión sirve para lavar las heridas y llagas, a las que limpia y cicatriza cómodamente; debe prepararse nueva cada vez que se quiera usar. Luego se deja una compresa bien empapada en la infusión sobre la parte dañada, se cubre con una gasa, con un poco de algodón encima y todo ello se sujeta con una venda.

Al margen de la medicina casera, se ha recolectado para meterlo en saquitos de tela y perfumar la ropa de los armarios. También sirve de pasto del ganado lanar y caprino.

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